Normal

Nos preguntamos qué es la normalidad. Reflexiones sobre la neurodiversidad a través del artista Olivier Laude. Su trabajo nos sirve de excusa para replantearnos los límites y abrirnos a la pluralidad. 

 

Descubrí al artista Olivier Laude en un reportaje de la cadena franco-alemana Arte. El título de la emisión era Chaos mental: ¿Nos vuelve más creativos el TDAH? 

Me sumergí rápidamente en la emisión. En ella varios testimonios nos acercan a cómo viven con esos desajustes en su vida cotidiana y artística. 

La primera en aparecer es la actriz y cantante Alli NeumannDespués el grupo Lambrini Girls, un dúo de punk feminista de Brighton. Donde la cantante tiene TDAH y la bajista tiene autismo. 

En tecer lugar aparece Oliver Laude y al final, el director  Kirk Jones  y su película I Swear donde da vida al activista británico John Davidson, que padece el síndrome de Tourette.

Este reportaje me dejó un montón de preguntas y sobre todo, me acercó más hacia la batalla que supone ser TDAH. 

La pregunta de si son más creativos es afirmativa. Sí, las neurodivergencias son más propensas a la creatividad, otra cosa es, cómo lo llevan y a dónde le puede llevar sus consecuencias más extremas. 

Vivir con ello

No es fácil vivir con ese trastorno —nos dice Olivier Laude—. Leemos que su vida es ese caos que dibuja en forma de superhéroes con diferentes poderes. Estos superpoderes tienen una doble cara. Para daros algunos ejemplos sin revelarlos todos, os enseñaré un par: 

está el superpoder de concentración SUPERFOCUSMAN, en su vertiente menos simpática esta excesiva concentración le lleva a vivir fuera de los horarios. 

Otro sería CEROPACIENCIAMAN, un superhéroe que siempre es explosivo no consigue esperar y tiene la habilidad de dar super gritos y desencadenar ataques de cólera producidos por cualquier motivo. 

Olivier Laude describe —con una maestría que felicito— que acciones tan cotidianas como organizar la compra, montar un mueble o cocinar unos espaguetis boloñesa, se convierten traducidas al diccionario TDAH en una lista de la compra llena de objetos inútiles, una cocina quemada y una pared con ocho agujeros de más para una estantería que no aguantará. Nos reímos, sí pero solo un segundo. 

En TDAAAAAAH el artista Olivier Laude despliega una excelente calidad gráfica. Símbolo de su desorden interior los estilos y las voces se multiplican, haciendo de su historia una narración coral. Nos introduce página a página por etapas donde una vez que se le diagnostica, el personaje tiene que pasar por varios mundos, realizar pruebas increíbles para poder vivir con su medicación. Como ingrediente de base el humor. Olivier encuentra en el humor una forma de mostrarnos la herida y esta vida que no siempre lo humaniza.  Si salimos del personaje y nos centramos en el autor, Oliver Laude ha sido diagnosticado, lo dice en su entorno y crea este cómic para compartirlo y expandirlo. Sin embargo, me pregunto, ¿cuántas personas no tienen diagnóstico y lo necesitarían? 

Olivier Laude, illustrateur, raconte son quotidien en utilisant l’humour dans une bande dessinée haute en couleur. | STÉPHANE GEUFROI / OUEST-FRANCE

Las estrategias frente al diagnóstico 

Para aceptar un diagnóstico —da igual el que sea— se necesita mucho arrojo y clarividencia. 

Os voy a contar la historia de X. 

X es un alumno adolescente. Este alumno dice estar curado de dislexia. Al parecer se lo corrigieron en la escuela primaria. La persona que lo seguía le dijo que ya no hacía falta volver a ir a consulta, que todo volvió a la normalidad

Mi cara y la de la orientadora eran dos poemas. El alumno y su madre —sobre todo ella— se negaban a entender que la falta de concentración de X en clase señalada por todos sus profesores, el error generalizado de comprensión de las consignas en todas las evaluaciones —dato que le hacía perder puntos—, la incapacidad de X a responder a las preguntas más simples en los cuestionarios con dos respuestas, no eran casualidades, eran un patrón y sobre todo una desventaja que podíamos solucionar incorporando una adaptación en su escolaridad para evitar que esos fallos, siguieran penalizándolo. La respuesta de ambos fue la misma: no, es normal, un poco vago pero eso lo solucionamos con un buen castigo y un profesor particular… y frente a ese muro, no pudimos hacer más. 

X no es una excepción. El que no acepte ayuda sí, normalmente las familias vienen asustadas con un diagnostico que para los docentes es cada vez más común. Las aulas están llenas de neurodivergencias, y pertenece a los docentes adaptarse al público o remar solo. Hay mucho por andar y no solo en el diagnóstico temprano sino también en nuestra capacidad de entender nuestros fallos. En salir de nuestro huevo y mirar lo ridículo que son nuestras expectativas. Dejar que un alumno se mueva por la clase, que otro tenga un escritorio alto y trabaje de pie. Que otra puedo utilizar un casco y dibujar cuando ya ha acabado las actividades, son cosas que podemos integrar sin escandalizarnos. El cambio tiene que venir de esa visión homogénea que busca a estandarizar y parar el movimiento, el desorden, en resumen, la vida de una mini sociedad que es un aula. 

¿Qué es ser normal? 

Ya está, no puedo parar. Ahora yo soy SuperFocusWoman y me pongo a buscar todo lo que pueda y más para poder entender mejor este trastorno. Si necesitan un comienzo aquí les recomiendo otro reportaje y dos expertos en el tema. 

Alexandra Philipsen: responsable de unos de los estudios más importantes sobre la medicación de los pacientes de TDAH. Muchas cosas se dicen en esta entrevista, de entre ellas me quedo con el dato que aporta de que se estima que un 2,5 por ciento de los adultos tienen TDAH. Además, nos lanza que desgraciadamente tienen una mayor exposición a las dependencias y la depresión. 

André Zimpel: nuestro preferido. Otra eminencia y fundador del Centro de la Neurodivergencia en Hamburgo. 

 

Con él nos explotó la cabeza: el profesor Zimpel nos dice que introducirle anfetaminas a un paciente ya altamente estimulado no lo regula necesariamente, sino que lo conduce en otra lucha que es la lucha continua contra el cansancio. Para él, la base del problema es que no dejamos espacio a la creatividad. 

El presentador Bertolt Meyer dirige esta charla muy estimulante donde opone a los dos expertos y los invita a la responder a las mismas preguntas. 

Los dos especialistas coinciden en que es necesario diagnosticarse y que la persona, su entorno, sus colegas de trabajo, etc. deben ser consciente para sobrellevarlo. 

El tema de la medicación no obtiene consenso.

En resumen, aprendimos que en el TDAH hay varios temas claves a abordar: la terapia, la medicación, el entorno, las señales de alerta, la exclusión social e incluso el suicidio. No es solo una persona inquieta o colérica… no son siempre superhéroes con capas. 

Nosotras nos quedamos con la visión que da el Profesor Zimpel. Habla de lo enriquecedor que es tener cerca una persona neurodivergente. Nos instiga a que nos preguntemos si en una sociedad tan anclada en la seguridad—sí querida Anne, volvemos a ti— personas que asumen el riesgo y salen de los límites son extremadamente necesarias. Lo que comúnmente diríamos salirse del tiesto, es un aire fresco entre tanta monotonía. Y eso, es un gran avance desde el punto de vista social.

Comic TDAAAAAAH de Olivier Laude

Este reportaje nos pone frente al problema de base: ¿Es el TDAH un problema cerebral o social? 

Define el TDAH como una estrategia de compensación, como una respuesta ante la monotonía estresante de una situación que no es estimulante para un tipo de cerebro. Con esta idea, el TDAH puede ser visto como una reacción al aburrimiento crónico que sufrimos los humanos al estar veinticuatro horas sentados en una oficina, esperando que todos hablen sin interrumpirlos para poder dar nuestra opinión. Nos domesticamos y no todos entramos en ese molde. 

El doctor Zimpel nos entrega con mucha generosidad la idea de que ese tipo de neurodivergencia que no encaja socialmente no tienen que ser tratada como un problema. La pregunta que tenemos que hacernos como sociedad es: Todas esas reglas de inmovilidad continua, ¿nos siguen representando? ¿Tenemos que seguir prolongándolas? 

Hacia un final posible

Nosotras queremos un mundo multicolor y diverso, caleidoscópico, con personas que asumen el riesgo de ser diferentes. 

Si es verdad que los neurodivergentes somos más creativos, me pregunto si quizás será la falta de normalidad, vivir en los márgenes y encontrarse en el aislamiento que supone tener un trastorno, lo que facilita que nos encerremos antes en ese espacio íntimo, ese refugio, ese hilo narrativo que es el arte o la creación. Podemos discutirlo si quieren. Les invito a hacerlo. 

Fuentes y enlaces

Reportaje ARTEhttps://www.arte.tv/fr/videos/128830-005-A/twist/

https://www.instagram.com/lambrinigirlz

https://www.instagram.com/alli.alli.alli.alli

https://www.instagram.com/olivier_laude

Film I swearhttps://www.youtube.com/watch?v=oeWqQN3snCU

Reportaje II de ARTE – https://www.arte.tv/fr/videos/127323-002-A/les-questions-qui-fachent/

Científicos:

Alexandra Philipsen  https://www.linkedin.com/in/univ-prof-dr-med-alexandra-philipsen-08a3a4297

André Zimpel : https://www.lern-schwierigkeiten.de

Broma interna Annehttps://traficantes.net/libros/elogio-del-riesgo

 

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